La tecnología inalámbrica está experimentando una rápida adopción en el sector industrial, especialmente en las plantas de producción donde se requiere cierto grado de movilidad y libertad, como en las aplicaciones de robots, vehículos de guiado automático (AGV) y seguimiento por RFID. Pero hay muchos otros ámbitos en los que esta tecnología puede mejorar las operaciones en lo que respecta a la reducción de costes y el aumento de la fiabilidad.